Actualidad
15 diciembre, 2016

La historia de nunca acabar con Chevallier

Otra vez, como suele suceder, personas viajando en el pasillo del micro que une Zárate con Once, en su servicio más caro. Sentados en el piso o parados, con los riesgos que esto implica, no tuvieron más alternativa que recorrer entre 80 y 90 kilómetros en esas condiciones. Es un reclamo que se repite pero pese a eso, no encuentra respuesta.

Zárate Alerta

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Que el servicio deja mucho que desear ya no es una noticia y que los pasajeros de Zárate y Campana que deben ir o venir de Capital Federal viajan como ganado tampoco.

Pero no por eso dejan de hacerse los reclamos y las críticas. Las quejas, lógicas y fundamentadas, de los usuarios a quienes muchos tratan de culpar por esta situación, como si tuvieran alguna alternativa.

Es cierto que los choferes, en la mayoría de los casos, “avisan” que el micro está lleno pero después de haber esperado un par de horas y sabiendo que el próximo (vaya a saber uno cuándo) también va a venir lleno, no les queda más alternativa que tomarlo igual.

No sólo es la incomodidad, es lo inseguro de viajar sin cinturón de seguridad como está normado por la ley en los casos de media y larga distancia.

La imagen, en este caso, corresponde al martes por la noche cuando la quinta fila de “asientos” del micro que regresaba desde Buenos Aires a Zárate era en realidad el pasillo del colectivo.

Los vecinos usuarios definieron como “calvario” el regreso a sus ciudades.

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Fuente: Noticias Zárate Alerta - Editó: Noticias Zárate Alerta