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Zárate Alerta

Actualidad
9 marzo, 2018

Straschenco fue acusado de sabotaje y robo de material

El dirigente de Luz y Fuerza había denunciado que lo quisieron envenenar con material radiactivo y ahora lo procesan por falsa denuncia

El sindicalista de la central atómica Atucha, Damián Straschenco, quien denunció el año pasado que lo envenenaron con “agua pesada” de esa usina nuclear, fue procesado por la Justicia Federal por “sabotaje, falsa denuncia y robo de material radioactivo”. En concreto y tras una extensa y pormenorizada investigación, el juez federal Adrián González Charvay lo acusa de haber ingerido a propósito una dosis mínima de “agua pesada” para generar alarma y poner en duda los sistemas de seguridad de las instalaciones.

El magistrado consideró que el secretario adjunto de Luz y Fuerza de Zárate -junto a un cómplice- sustrajo el material radioactivo del sistema de refrigeración y, con precisión técnica, lo ingirió con el objetivo de que se encendieran los sistemas de alertas, sin que pusiera en riesgo su salud.

El inédito caso de Straschenco generó un fuerte impacto mediático el año pasado, debido a que el sindicalista presentó una denuncia por supuesto intento de “homicidio”. Su historia, que tenía los condimentos de un thriller político-policial, se conoció en mayo del año pasado y no registraba antecedentes en la Argentina ni en el mundo de un envenenamiento de un empleado de una planta nuclear y puso en entredicho los niveles de seguridad de la producción de energía nuclear en el país.

A Straschenco se le detectó el 9 de mayo del año pasado “130 y 180 milisieverts” (la unidad de medida de la radiación), cuando la máxima tolerada para un trabajador expuesto “es de 20 milisieverts por año”. En el organismo le encontraron cobalto 60, cesio y tritio, componentes y derivados del “agua pesada” que se usa para refrigerar los sistemas de generación de energía nuclear.

Dos días antes de la contaminación, y en una práctica que está prohibida por protocolo, el presunto cómplice de Straschenco, estuvo con una mochila transitando por el lugar. Estiman que el material radioactivo se escondió en un envase protegido especialmente para no ser advertido por detectores internos de la planta Atucha I. Y que la dimensión no sería mayor al de un “esmalte de uñas”.

 

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